En la primera reunión de la Comisión de Equidad de la Mujer del Congreso, las senadoras y representantes electas el pasado 8 de marzo hicieron un balance de la participación femenina en los comicios legislativos. El encuentro, que tuvo como epicentro el debate sobre la real inclusión de las mujeres en la política colombiana, dejó cifras contrastantes: mientras el Pacto Histórico logró una representación paritaria gracias a la aplicación de la lista por cremallera, partidos como Cambio Radical no alcanzaron a elegir una sola mujer.
La senadora Aída Avella (Unión Patriótica) fue enfática al destacar la novedad histórica que significó el mecanismo implementado por el Pacto en la consulta interna. “Representado y esto es novedoso en la política colombiana. Nunca antes se había presentado primero una consulta y esa consulta arroja unos resultados y en esa consulta hubiese un reconocimiento a la participación de mujeres y por cremallera. Con era una mujer, pues una mujer, y de ahí un hombre con la mayor votación, después otra mujer, después otro hombre, de acuerdo con la votación”, explicó Avella, quien calificó este sistema como “un referente” que otros partidos deberían replicar.
Los números respaldan su análisis: con los escrutinios casi culminados, la bancada del Pacto Histórico en el Senado quedó conformada por 13 mujeres y 12 hombres, una proporción que rompe con la tradición de hegemonía masculina en las corporaciones públicas. “Esto tiene que llamarnos poderosamente la atención. Creo que las listas cerradas se van a imponer un día de estos. Por el momento no ha sido posible pasar una reforma política”, advirtió la congresista.
Pero el balance no fue solo de logros. Avella puso el dedo en la llaga al señalar a aquellas colectividades que, pese a su tamaño e influencia, no lograron elegir a ninguna mujer. “Para que ustedes se aterren, hay partidos que no eligieron ni una mujer. Creo que es Cambio Radical el que no eligió ninguna mujer”, denunció. Y fue más allá al recordar la situación que vivió la única congresista de esa colectividad en el período anterior: “Un acoso terrible contra la única mujer que tenía en el Senado, hasta el punto de que le quisieron quitar el voto y quitarle la voz”.
Avella se refería a Ana María Castañeda, quien durante el periodo pasado sufrió presiones internas en su partido para silenciar su voz. En respuesta, las mujeres del Congreso, de distintas bancadas, la respaldaron y la eligieron como segunda vicepresidenta de la corporación. “Eso fue lo que sucedió con Ana María Castañeda. La única mujer que le quisieron quitar el voto y la posibilidad de hablar, y las mujeres del Congreso le dimos como segunda vicepresidenta”, recordó Avella con orgullo.
La reunión de la Comisión de Equidad dejó un mensaje claro: la participación política de las mujeres no se decreta, se construye con mecanismos reales como las listas por cremallera y el respaldo efectivo entre congresistas. Mientras el Pacto Histórico demostró que la paridad es posible, partidos como Cambio Radical evidenciaron que el machismo estructural sigue siendo una barrera. La lucha por la equidad continúa.