*Aída Avella Cuando el Banco de la República sube las tasas de interés al 11,25 %, no está haciendo un simple ajuste técnico. Está golpeando el bolsillo de cada familia colombiana. Esa tasa encarece las cuotas de las tarjetas de crédito, las hipotecas, los préstamos de libranza y el financiamiento campesino. Subir la tasa es impactar negativamente la economía, desacelerar el empleo y enviarle un mensaje al país: no compre y no invierta.
Mientras las familias ven como su crédito hipotecario, la banca privada nunca ha ganado tanto dinero. Durante el gobierno del cambio, las utilidades de los bancos en Colombia han crecido sin parar. En 2024 superaron los 10 billones de pesos, un 32 % más que el año anterior. Según el informe de la Super Intendencia Financiera solo en enero de 2026, las ganancias bancarias aumentaron un 75 % con respecto al mismo mes de 2025. En total, desde 2022 hasta hoy, el sistema financiero ha acumulado utilidades por más de 35 billones de pesos. ¿Y sabe qué es peor? La rentabilidad sobre el patrimonio de los grandes bancos supera el 18 %, muy por encima de la inflación y del crecimiento del PIB.
¿Qué significa esto? Que los bancos ganan más cuanto más cara es la deuda para los colombianos con creditos. Cada vez que el Banco de la República sube las tasas las utilidades de los bancos son récord. Y mientras tanto, la tasa de usura sigue por las nubes, los pequeños empresarios no pueden pagar sus créditos, y las familias destinan más de la mitad de sus ingresos a pagar intereses. Este modelo es una decisión política que protege a los grandes capitales y castiga al pueblo.
Saludo la decisión de hacer pública la discusión sobre la autonomía del Banco de la República, su mandato más allá la inflación, debe velar por el crecimiento, el empleo y la inclusión productiva. Y que sus codirectores no tengan vínculos familiares con la oposición. Mientras los bancos acumulan utilidades de 35 billones de pesos, el pueblo colombiano no puede seguir pagando las consecuencias de unas tasas que benefician a unos pocos. La pelea por el Banco de la República es, en esencia, la pelea por el bolsillo de las mayorías.
Aída Avella / Senadora Pacto Histórico