El pasado lunes 23 de marzo, un avión Hércules de la Fuerza Aeroespacial Colombiana (FAC) se accidentó en Puerto Leguízamo (Putumayo) durante la maniobra de despegue, dejando una de las mayores tragedias en la historia reciente de las Fuerzas Militares. Hasta este martes, el balance oficial asciende a 68 uniformados fallecidos —58 soldados del Ejército, seis integrantes de la FAC y dos policías—, mientras que 57 personas resultaron heridas y cuatro cuerpos aún no han sido recuperados ni identificados. La aeronave transportaba 128 personas en total.

 

En medio del dolor que embarga a la nación, la senadora Aída Avella, de la Unión Patriótica, hizo uso de la palabra en nombre de su bancada y de las mujeres del Congreso para expresar la solidaridad más profunda con las familias de las víctimas. En un breve pero conmovedor mensaje, la congresista pidió un minuto de silencio y ofreció un abrazo fraterno a quienes sufren esta irreparable pérdida.

“Un minuto de silencio para decirle a los familiares de los fallecidos y a los heridos nuestra consideración. Desde las mujeres del Congreso enviamos un abrazo de solidaridad a las familias que sufren de esa manera ante los militares fallecidos”, manifestó Avella, visiblemente consternada.

Las palabras de la senadora de la UP se suman a las del ministro de Defensa, Pedro Sánchez Suárez, quien durante la noche del lunes evitó reducir la tragedia a estadísticas: “La patria ha perdido a varios de sus hijos e hijas más valientes, militares y policías que entregaron su vida al servicio de nuestra nación. No son cifras, son vidas”. Las labores de rescate, que se prolongaron durante toda la jornada, se vieron dificultadas por los apagones que afectan la región desde hace semanas.

El dolor no distingue de orillas políticas. En esta tragedia, lo único que importa son los 68 héroes que partieron, los 57 que luchan por recuperarse y las familias que hoy cargan con un vacío imposible de llenar.