En una solicitud pública dirigida al diario El Colombiano, el candidato presidencial del Pacto Histórico, Iván Cepeda Castro, exigió la publicación íntegra y textual del discurso que pronunció el pasado 12 de febrero en el Parque Berrío de Medellín. La petición, difundida a través de su cuenta en la red social X, busca poner fin a lo que califica como una «campaña de desinformación» que tergiversa sus palabras para desprestigiarlo en una región donde el Pacto ha mostrado un crecimiento electoral significativo.
Señoras y señores @elcolombiano:
Respetuosamente solicito a ustedes publicar, de manera rigurosa y textual lo que dije en Medellín el pasado 12 de febrero, y que aparece en el comunicado anexo.
Esto con el fin de permitir a sus lectores una visión no descontextualizada y que… pic.twitter.com/zGLqSXd6k7
— Iván Cepeda Castro (@IvanCepedaCast) March 15, 2026
Cepeda acompañó su solicitud con un comunicado en el que advierte que esta nueva arremetida contra su imagen ocurre después de que, el pasado 6 de marzo, ya hubiera alertado sobre campañas difamatorias en Antioquia. «Como no pueden con nosotros en las encuestas, en la movilización y en las urnas, acuden a la mentira y la calumnia», señaló entonces el candidato, en referencia al ascenso del Pacto Histórico en un territorio tradicionalmente dominado por otras fuerzas políticas.
La estrategia de descontextualización denunciada por Cepeda no es nueva en la política colombiana. Consiste en tomar frases sueltas de un discurso, despojarlas de su sentido original y presentarlas como prueba de posiciones extremas o irrespetuosas. En este caso, el candidato busca que los lectores de El Colombiano puedan contrastar directamente lo dicho por él con las versiones que han circulado en medios y redes sociales, permitiéndose así una «visión no descontextualizada» de su mensaje en Antioquia.
La exigencia de Cepeda es también una advertencia sobre el papel de los medios en la recta final de la campaña. Al solicitar la publicación textual de sus palabras, el candidato pone en evidencia que, en ocasiones, la manipulación informativa no es solo un problema de redes sociales, sino también de medios tradicionales que deciden qué recortes publicar y cuáles omitir. La pelota está ahora en la cancha de El Colombiano: publicar o seguir siendo parte del problema.