Entre 2021 y 2024, cerca de 3,4 millones de personas en Colombia lograron dejar atrás la pobreza monetaria. La cifra es contundente: el indicador pasó del 39,7% al 31,8%, una caída de casi 8 puntos porcentuales en apenas tres años. Es la recuperación más rápida registrada después del golpe que la pandemia le propinó a la economía en 2020, cuando la pobreza trepó al 43,1%, su nivel más alto en una década. Pero ningún noticiero en horario estelar pondrá esta noticia como titular. No vende pesimismo.
¿Qué explica esta mejora? No fueron las limosnas ni los discursos. Fue el empleo. La gente volvió a trabajar, los ingresos laborales se recuperaron y el mercado laboral, tanto formal como informal, jaló a millones de hogares. Las ayudas del Estado cumplieron su papel durante la pandemia: evitar que la gente se muriera de hambre encerrada en su casa. Pero una vez abiertas las puertas, fueron el sudor y la calle los que sacaron adelante a las familias. Los datos muestran que el empleo formal fue el que más aportó, seguido del informal. La economía popular, esa que los expertos desprecian, resultó ser el verdadero colchón.
Detrás de cada punto porcentual hay una historia: la vendedora de empanadas que volvió a su puesto, el albañil que recuperó los contratos, la empleada doméstica que dejó de depender de la caridad. Y también hay políticas: un salario mínimo que subió por encima de la inflación, programas sociales que llegaron a tiempo, un gobierno que le apostó a fortalecer el mercado interno mientras los mismos de siempre pedían ajustes y más ajustes. La recuperación no fue un milagro: fue decisión política.
Todavía quedan más de 15 millones de colombianos en la pobreza. La pelea no ha terminado. Pero que bajen 3,4 millones en tres años es un dato que debería alegrar a cualquiera que realmente quiera bien a este país. Como no alegra a los dueños de los medios, no lo verá en primera plana. Por eso lo contamos acá.