Mientras el público lo premia, los poderes fácticos lo persiguen. Esa es la paradoja que vive RTVC Noticias, el sistema de medios públicos colombianos que acaba de ganar por segundo año consecutivo el Premio India Catalina como Noticiero Favorito del Público. El galardón, entregado en Cartagena, ratifica lo que las cifras ya mostraban: RTVC Noticias es el segundo noticiero más confiable del país según el Instituto Reuters, con un 60% de confianza de marca, superando a El Tiempo, El Espectador, Caracol y RCN.
Los resultados hablan por sí solos. En la jornada electoral del 8 de marzo, RTVC generó más de 412.000 visualizaciones en digital, duplicando el promedio de otros medios tradicionales. En 2025 se convirtió en el primer medio público y el tercer noticiero de televisión en alcanzar un millón de seguidores en TikTok, siendo el que más rápido llegó a esa cifra. El pueblo confía en RTVC. Y eso, precisamente, es lo que incomoda a quienes durante décadas acostumbraron a controlar la información desde dos canales privados y una prensa escrita al servicio de los grandes intereses.
Por eso el Pacto Histórico denunció este domingo una «incansable campaña de acoso cibernético, difamación y persecución política» contra el sistema de medios públicos, sus directivas y equipos de trabajo. La denuncia señala que en las últimas 36 horas se intensificó una operación coordinada que difunde acusaciones sin sustento, manipulación de cifras y señalamientos irresponsables. Lo más grave: la exposición de familiares de funcionarios, incluidos menores de edad, cuyos nombres e imágenes han sido divulgados de manera irresponsable, abriendo la puerta a riesgos reales para su integridad.
La persecución no es casualidad. RTVC rompió el monopolio informativo del país. Tiene corresponsales en cada rincón de Colombia, informa desde las veredas, los ríos y los barrios populares, no desde la comodidad de Bogotá. Es el único medio que pone por encima del interés individual el derecho de la sociedad a estar informada. Y por eso lo atacan. Informar con verdad, desde los territorios y para el pueblo, es un acto subversivo para los que siempre han querido controlar lo que Colombia sabe. Defender los medios públicos es defender la democracia.