El deporte en Colombia no es solo competencia: es resistencia, identidad y oportunidad. En un país marcado por la violencia, el talento de sus atletas ha florecido incluso en los contextos más difíciles, convirtiendo cada medalla en una victoria colectiva. Sin embargo, a pesar de logros históricos, el Sistema Nacional del Deporte enfrenta deudas estructurales: falta de infraestructura, corrupción y abandono estatal en los territorios. Frente a este panorama, la campaña presidencial de Iván Cepeda ha lanzado una propuesta programática que busca consolidar un modelo deportivo incluyente, con el deporte como herramienta de transformación social y derecho humano fundamental.
La propuesta de gobierno del Pacto Histórico plantea una mirada integral. No se trata solo de construir escenarios deportivos, sino de entender el deporte como una política pública transversal, articulada con la educación, la salud y la economía. La propuesta reconoce que el deporte puede cerrar brechas de desigualdad, reconstruir el tejido social y ofrecer un camino digno para millones de jóvenes que hoy ven en el deporte su única posibilidad de salir adelante.
Entre los puntos centrales de la propuesta destaca la lucha contra la corrupción como eje para garantizar que los recursos destinados al deporte lleguen realmente a quienes los necesitan, y no terminen en manos de intermediarios o dirigentes corruptos. Además, se plantea un enfoque de justicia social y territorial: acceso equitativo a escenarios deportivos y oportunidades de formación para mujeres, juventudes, comunidades indígenas, negras, palenqueras y campesinas. Colombia es una nación pluridiversa, y el deporte debe reflejar esa diversidad, potenciando los saberes ancestrales de los pueblos étnicos como parte viva de la identidad nacional.
La propuesta también incluye un mensaje directo a los deportistas colombianos: a quienes entrenan en silencio, madrugan, luchan contra la falta de recursos y convierten el sacrificio en disciplina. «No están solos», dice la propuesta. La meta es que Colombia avance hacia un país donde el agua, la infraestructura y los espacios dignos no sean un privilegio, sino una garantía para cada deportista que sueña con salir adelante. Que el himno nacional no deje de sonar, pero que no sea solo por las victorias en el exterior, sino también por las conquistas internas: un país más justo, equitativo y en paz, donde cada niño, niña y joven tenga la oportunidad de soñar y encontrar en el deporte un camino para su futuro.