Simón Palacios_ La provocación de Donald Trump contra el Papa León XIV no se detuvo en los ataques verbales. En una escalada sin precedentes, el presidente de Estados Unidos publicó en su red social Truth una imagen generada por inteligencia artificial en la que aparece caracterizado como una figura similar a Jesucristo. La ilustración lo muestra con una túnica roja y blanca, un halo de luz, y la mano sobre la frente de una persona enferma, en una escena inspirada directamente en la iconografía cristiana. La composición incluía además símbolos patrióticos: águilas, la bandera de Estados Unidos, un soldado, un avión de combate y la Estatua de la Libertad.

La publicación, que se produjo horas después de que Trump calificara al Papa León XIV como «muy débil» por su llamado a la paz en Medio Oriente, desató una tormenta de críticas, incluso entre sus propios seguidores. La excongresista Marjorie Taylor Greene, quien había apoyado su campaña, fue contundente: «Esto es más que una blasfemia. Este es el espíritu del Anticristo». Decenas de votantes católicos y evangélicos, sectores clave en su victoria de 2024, manifestaron su rechazo en redes sociales. «A partir hoy, MAGA se queda sin mi voto», declaró un usuario.
Ante la creciente controversia, Trump decidió borrar la imagen. Pero su explicación no hizo sino profundizar el desconcierto: «No era una representación religiosa. Era yo. Se supone que es yo como médico, haciendo que la gente mejore. Y yo sí hago que la gente mejore», escribió, negando cualquier intención blasfema. El episodio se suma a otros contenidos similares publicados por el mandatario: hace casi un año compartió una imagen generada por IA en la que aparecía vestido como Papa, tras afirmar que «le gustaría ser papa».
El incidente abre un nuevo frente político para Trump, justo cuando su base religiosa ya mostraba fisuras por su postura belicista en Irán, en abierta contradicción con los llamados a la paz del Papa León XIV, el primer estadounidense en dirigir la Iglesia católica. Expertos consultados por AFP advierten que, si bien los seguidores más fervientes podrían no abandonarlo, la imagen blasfema y los ataques verbales al pontífice erosionan el respaldo de votantes católicos clave. Mientras tanto, el Vaticano guarda silencio. Pero la afrenta a la fe católica, viniendo de quien se autoproclama «defensor del cristianismo», no podrá ser ignorada por mucho tiempo.